Para elaborar un Espresso perfecto, debemos prestar especial atención también a la limpieza; tanto de máquina como de molino.
Hoy nos centraremos en el molino, que es imprescindible limpiar una vez por semana.
- Debemos empezar la limpieza por la tolva del molino. Es muy importante que la tolva esté limpia porque el aceite -sobretodo en el caso de los cafés arábicos- se va acumulando en las paredes de la tolva volviéndose rancio y produciendo gustos no adecuados del café.
- El siguiente paso será limpiar el dosificador del café molido. De esta manera conseguiremos tener siempre una dosificación perfecta y que el café sea siempre fresco y del día.
- Un vez que tenemos todo limpio, con el mango de una cuchara deberemos sacar el café molido que queda en la tobera, que es el tubo por donde sale el café molido de las cuchillas.
- Finalmente, con un pincel acabaremos de realizar la limpieza del molino.
Un consejo final: trabajar el dosificador con la mitad de capacidad y vigilar que no quede café molido en el dosificador a final del día.